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El primer historiador que menciona una
aparición en un lugar cerca de la calzada Coyoacán es el fraile Franciscano
Fray Jerónimo de Alcalá en su obra histórica: "La Relación de Michoacán." Escrita aproximadamente en 1540.
«También dicen que aconteció
en Cuyacan, esto que contaba una vieja pobre, que
vendía agua: encontró en la
sabana los dioses llamados Tiripemencha, hermanos de nuestro Curicaueri, y
díjole uno: «¿Dónde vas agüela?», que ansí decían a las viejas; respondió la
vieja: «Señor, voy a Cuyacan.» Díjole aquel dios: «¿Cómo no nos
conoces?» Dijo la vieja: «Señores
no os conozco»;
dijeron ellos: «Nosotros
somos los dioses llamados Tiripemencha; ve al señor llamado Ticátame que
está en Cuyacan; el que oye
en Cuyacan las
tortugas y atabales
y huesos de
caimanes; no son
sabios los señores
de Cuyacan ni se acuerdan de
traer leña para los cues; ya no tienen cabezas consigo, que a todos los han de
conquistar, que se han enojado los dioses engendradores; cuéntaselo ansí a
Ticátame, que de aquí a
poco tiempo nos
levantaremos de aquí
de Cuyacan, donde
agora estamos, y nos iremos a Mechuacán, y estaremos allí algunos
años, y nos tornaremos a levantar y, nos iremos a nuestra primera morada
llamada Uayameo», donde está ahora Santa Fe edificada; «esto no más te decimos».
Se debe aclarar que Tiripemencha significa basicamente todo el conjunto de dioses purepechas que conformaban la religion Purepecha. Y este mito habla del reclamo religioso bajo el peligro de ser absorbidos por las creencias u religion de otro pueblo conquistador como el Azteca.
El otro historiador que menciona una segunda aparición, específicamente en el cerro del Tepetzinco o Tepeyac es Fray Diego
Duran en su obra histórica: “Las Indias de la Nueva España”, que concluyo en
1581.
Se
menciona en la obra de Fray Diego Duran (Historia de las Indias de la Nueva
España, Capitulo III), que la diosa antagonista del dios de los Mexicas,
Malinalxochitl Tonantzin se le habia aparecido e instruido a su hijo o sacerdote Copil acerca de
los Mexicas, diciéndoles que eran “hombres perniciosos, bélicos, tiranos y de
malas y perversas costumbres”. Indicándole que era su voluntad fuese a hablar
con los demás pueblos vecinos de Azcapotzalco, Tacuba, Coyoacán,
Xochimilco, Culhuacán, y Chalco, para que todos “de mancomún” los cercasen en
el cerro de Chapultepec y los matasen “sin quedar uno solo”.
Lo
curioso de la narración de Fray Diego Duran es que se menciona que ya estando
entablado su plan de acuerdo al deseo de Malinalxochitl, Copil sube al cerro
del Tepetzinco (del Tepeyac) -aqui se debe concluir que es el mismo lugar donde se aparece Malinalxochitl a Copil la primera vez, donde igual que en el mito Purépecha se ubicaba
un manantial de aguas termales o curativas que los curanderos y curanderas recogian para vender o sanar.
Por lo tanto, se
puede concluir que existía material bibliográfico a partir del cual se pudo
crear un nuevo mito de aparición en el Tepeyac basado en los anteriores que ya
existían, la primera aparicion fue un mensaje de advertencia a los pueblos Tepanecas y Purepechas, la segunda aparicion fue para ordenar la destruccion del pueblo Mexica profetizando que serian un pueblo conquistador. El nuevo mito de la aparición, creado a partir de los anteriores nos habla entonces de la redencion de los pueblos Tepanecas y Purepechas despues de la destruccion del pueblo azteca a manos de Hernan Cortes. Es este mito el contenido en El Nican Mopohua que está a
su vez contenido en un libro más amplio: el Huei Tlamahuiçoltica traducido
como: El Gran Suceso, publicado en el año 1649, cuya autoría, según el editor (Luis Lasso de la Vega), es de Antonio
Valeriano, ademas en este nuevo mito se crean dos personajes míticos -Juan Diego, que
el autor de esta investigación propone está basado en la vida y obra de Fray
Diego Duran -el cual era conocido ademas entre los frailes españoles como el hijo de Juanote Duran, y el segundo personaje el tio Bernardino, que representa las tradiciones y
rituales vernáculos del pueblo indígena.
Si hubiese que
sincretizar ambos mitos el Purépecha y el Náhuatl tendríamos que concluir que
la profecía de Malinalxochitl-Tiripemencha-Tonantzin era muy clara, si quedaba
uno solo de los adoradores de Huitzilopochtli estos se alzarían y dominarían a
los demás pueblos forzandolos a olvidar sus costumbres y sus dioses, lo cual ocurrió, con la excepción del reino Purépecha a
donde Tiripemencha-Malinalxochitl-Tonantzin se fue a residir:
“cuéntaselo
ansí a Ticátame, que de aquí a poco tiempo nos levantaremos de aquí de
Cuyuacán, donde agora estamos, y nos iremos a Mechuacán, y estaremos allí
algunos años, y nos tornaremos a levantar y, nos iremos a nuestra primera
morada llamada Uayameo», donde está ahora Santa Fe edificada; «esto no más te
decimos».”
Es la opinión de este autor que la mision de Fray Diego Duran como cronista, etnógrafo e historiador,
estuvo íntimamente ligada a la recuperacion de las costumbres religiosas antiguas, disfrazada de labor evangelizadora, en el transcurso de la
cual, ante la realidad del deseo de los nativos de continuar con las antiguas
costumbres religiosas, y al darse cuenta de que, de hecho, la empresa convertidora de los franciscanos había fracasado, como solución al problema consideró que la única vía “[…] era penetrar profundamente en el conocimiento de los
antiguos ritos y costumbres de los dioses indígenas, de sus ceremonias y de sus
atributos”. Así una vez ordenado sacerdote Domenico y vencidas las dificultades para acceder a las
fuentes y a los informantes necesarios para lograr su propósito, se dedicó a
esa tarea con empeño. El resultado fue el Libro de los Ritos y Ceremonias terminado
en 1579, seguido por el tratado relativo al calendario antiguo concluido en ese
mismo año. En ellos, además de recuperar datos únicos sobre los temas que
trata, superando sus propios límites, ofrece importante información sobre la
organización social indígena, sus grupos y estratos, las normas que los regían,
sus hábitos alimenticios, sus diversiones, etcétera.
De esta forma fue que Fray Diego Duran o Juan Diego con la ayuda de Malinalxochitl-Tonantzin o Guadalupe sano al tio Bernardino, el tio Verna, las tradiciones Vernaculas del Mexico Prehispanico.
La palabra vernáculo (del latín: vernacŭlus ‘nacido en la casa de uno’) significa propio del lugar o país de nacimiento de uno, nativo.
Nota: Lo anterior solo refleja las opiniones del autor basadas en sus propias investigaciones.
AUTOR: Cesar Alejandro Solorio